Denuncian condiciones insalubres en granja avícola de Mallorca que afectan la seguridad alimentaria
Denuncian condiciones insalubres en granja de Mallorca con gallinas muertas y vivas, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y el medio ambiente.
Las organizaciones animalistas Arde y Satya Animal han presentado dos denuncias ante la Fiscalía respecto a condiciones deplorables en granjas avícolas de Mallorca, específicamente en Es Caparó (Manacor). Las inspecciones revelan gallinas muertas y vivas conviviendo en espacios insalubres, con potencial riesgo para la seguridad alimentaria. La primera denuncia, relacionada con la granja de Mirabó, ya expuso cadáveres, canibalismo y huevos afectados por ácaros.
En la segunda denuncia, basada en grabaciones realizadas en julio de 2026, se evidencian gallinas con pérdida de plumaje, cadáveres en descomposición y huevos contaminados. Estas prácticas incumplen normativas sanitarias y muestran deficiencias mantenidas en el tiempo, según el informe veterinario elaborado por Alba Nieto Palau. La granja, con una capacidad para 180.000 gallinas, produce unos 56 millones de huevos anualmente y está gestionada por la empresa Avícola Son Perot.
Las implicaciones de estas denuncias van más allá del bienestar animal, afectando a la salud pública y al medio ambiente. Vecinos de la zona denuncian plagas de moscas, olores persistentes y contaminación del agua, que se atribuyen a las condiciones de la explotación y a la gestión de los residuos. La situación genera preocupación sobre la regulación y control de las instalaciones avícolas en Baleares.
Desde el ámbito político, estas denuncias evidencian la necesidad de reforzar la supervisión y las inspecciones en el sector agrícola y ganadero, que en Baleares no cuenta con una regulación suficientemente estricta. Las entidades públicas deben garantizar condiciones sanitarias y protección del medio ambiente, frente a las irregularidades denunciadas y las posibles responsabilidades legales.
El caso refleja una problemática estructural en la gestión de las explotaciones agrícolas en las Islas, donde la presión del sector y la insuficiente fiscalización favorecen prácticas cuestionables. La futura regulación y las acciones de control serán clave para prevenir incidentes similares y fortalecer el cumplimiento de las normativas vigentes, en un contexto de creciente preocupación social sobre el bienestar animal y la sostenibilidad.