Comprar vivienda en Baleares exige el 49% del sueldo, casi 20 puntos sobre la media nacional
Comprar vivienda en Baleares exige el 49% del sueldo, frente al 29% de media nacional. Palma llega al 50%. Análisis de idealista sobre la escasez de oferta.
Comprar una vivienda en Baleares exige destinar el 49% del salario, la cifra más alta de España y casi 20 puntos por encima de la media nacional. Así lo recoge un informe de la plataforma inmobiliaria idealista, que sitúa el archipiélago en primera posición en esfuerzo de compra.
El dato más llamativo corresponde a Palma, donde el esfuerzo asciende al 50% de los ingresos. Es la capital de provincia en la que más se compromete una familia para acceder a una vivienda en propiedad. Por detrás aparecen Madrid, con un 38%, San Sebastián, Málaga con un 36% y Barcelona con un 33%.
En el mercado del alquiler, la situación tampoco es favorable. Las Islas ocupan el segundo lugar del país, con un 46% del sueldo destinado a la renta, solo por detrás de Málaga, que alcanza el 59%. La media nacional se queda en el 39%. Palma, en concreto, registra un 44% de esfuerzo para alquilar.
El estudio atribuye este escenario a la escasez de oferta. Cuando hay menos viviendas disponibles que demandantes, los precios suben y el peso de la vivienda sobre los ingresos familiares se mantiene en niveles muy elevados. Este desajuste afecta especialmente a quienes trabajan en sectores con salarios medios, que deben competir con compradores de alto poder adquisitivo y con una demanda vinculada en buena medida a la actividad turística y a la residencia de no residentes.
Las implicaciones son varias. Un esfuerzo económico tan alto retrasa la emancipación de los jóvenes, limita la movilidad laboral y empuja a parte de la población trabajadora a alejarse de los núcleos donde se concentra el empleo. Además, dificulta la retención de talento en sectores clave y tensiona la convivencia en municipios donde la presión inmobiliaria es mayor.
De cara al futuro, el debate político gira en torno a la ampliación del parque público de vivienda, la regulación de los alquileres de temporada y el control de los usos turísticos. La evolución de estos indicadores servirá para medir si las medidas adoptadas logran corregir un desequilibrio que, según los datos, se ha consolidado en el archipiélago.