Qué hay detrás de las 3.152 personas sin hogar contabilizadas en Baleares
Un censo nocturno contabiliza 3.152 personas sin hogar o en exclusión en Baleares. Claves del estudio de la OSIB-UIB y EAPN y sus implicaciones.
Un total de 3.152 personas vivían sin hogar o en situación de exclusión social en Baleares la noche del 30 de septiembre, según el primer censo de sinhogarismo y exclusión residencial de la comunidad. La cifra, presentada este jueves, procede de un recuento realizado en una sola noche por 404 colaboradores que recorrieron calles, playas, polígonos, solares y aparcamientos de once municipios de Mallorca, Menorca y Eivissa.
El trabajo de campo corrió a cargo del Observatorio Social de Baleares (OSIB-UIB) junto con EAPN Baleares. Según explicó el investigador de la OSIB Alfonso López, el objetivo era obtener una fotografía objetiva de un fenómeno que hasta ahora se medía de forma fragmentada, con datos de servicios sociales y entidades que no siempre se cruzaban entre sí.
Las claves de este recuento están en su método. Un censo nocturno permite contar a quienes no acceden a los recursos institucionales, es decir, a las personas que duermen en espacios públicos o en infraviviendas. Por ello, las cifras reflejan una realidad que suele quedar fuera de las estadísticas oficiales y que, en un territorio con alta presión turística y precios de la vivienda elevados, adquiere un peso especial.
Las implicaciones son relevantes para las administraciones. Disponer de un dato homogéneo en el conjunto del archipiélago facilita el diseño de políticas de vivienda, de atención de emergencia y de inserción. También obliga a revisar la distribución de recursos entre islas, dado que el censo abarca tanto zonas urbanas como municipios más pequeños.
Más allá del dato puntual, el censo plantea una cuestión de fondo: si la respuesta pública a la exclusión residencial se apoya en información suficiente. La comparación con futuros recuentos permitirá saber si la situación evoluciona y si las medidas adoptadas tienen efecto. Será en ese seguimiento donde el censo mostrará su verdadero valor como herramienta de gobierno.